21 de noviembre de 2010

PLANEACIÓN OAXAQUEÑA FANTASIOSA

Hasta hoy, los gobiernos estatales no terminan de comprender que el desarrollo empresarial privado, propuesto por el gobierno federal, puede funcionar de la zona Centro hacia el Norte del país, donde la propiedad privada de la tierra y los ejidos son la forma de propiedad predominante. Mientras en Oaxaca, el 73% de las tierras son de propiedad comunal, a nivel nacional, el 84% de las tierras son ejidales y sólo un 16% son de propiedad comunal.

Esa incomprensión de la realidad estatal ha permitido que, todos los planes de desarrollo, insistan en la necesidad de incrementar la productividad económica, identificándola con la industrialización y la tecnificación, a partir de la empresa privada. Con mayor o menor énfasis, todos los gobiernos estatales insisten en este modelo de crecimiento económico. Las tres décadas transcurridas, dando por resultado constantes y permanentes bajos índices de desarrollo, no han sido suficiente para obligarlos a hacer un alto en la dinámica de caída permanente, para meditar sobre las causas de la persistencia de la pobreza, la marginación y la desigualdad en Oaxaca. Si así lo hicieran, se percatarían que los diagnósticos de los planes estatales muestran con claridad el principal origen del círculo vicioso del atraso económico, la pobreza de la población y la inestabilidad política y social: lo que se hace es una planeación del desarrollo basada en una irrealidad.

A pesar de la precisión de los diagnósticos, estableciendo una sociedad basada en la solidaridad y la reciprocidad, a la hora de plantear los objetivos de crecimiento económico, el incremento de la productividad, la necesidad de la industrialización del estado y el requerimiento de nuevas tecnologías, los gobiernos estatales impulsan el fomento y la consolidación de las empresas privadas, porque consideran que sólo ellas, y los procesos económicos que generan, pueden incrementar la productividad, la eficacia y la eficiencia en el proceso de transformación de la materia prima, generar manufacturas con alto valor agregado y mejores precios en el mercado, crear más empleos y mejores niveles salariales, además del ahorro personal y colectivo, generando también ingresos a la tesorería del gobierno, en procesos sucesivos para convertir la riqueza individual en riqueza social, mejorando los niveles de bienestar para la población en general, especialmente para los trabajadores de esas factorías con tecnología de punta y eficientemente productivas.

Así, la mayor parte de las políticas públicas planteadas están enfocadas a la creación de una sociedad sana físicamente, para poder rendir mejor en las empresas privadas; más y mejor educadas, para ser una mano de obra eficaz y eficiente; se buscan mejores sistemas de infraestructura social, para permitirle a las empresas instalarse en entornos favorables y poder comercializar óptimamente sus productos; una sociedad democrática, en donde las diferencias se diriman en los entornos institucionales, evitando los conflictos sociales que tensan las relaciones sociales e inducen a la confrontación social, con los resultados de movilizaciones, bloqueos de caminos y carreteras, y la inactividad económica y social, que dañan las ganancias. Por último, una administración pública moderna y eficiente, para optimizar los escasos recursos económicos, a fin de crear las mejores condiciones para el desarrollo empresarial y otorgar los mejores servicios para crear un entorno de mayor atractividad para la inversión privada foránea, aunque también es cierto que los pueblos salen ganando, porque también se les brindan la infraestructura social para incorporarse a ese proceso de crecimiento económico.

Así, aunque la sociedad oaxaqueña se basa en la propiedad colectiva de los recursos naturales, y su organización social y comunitaria impulsa la apropiación colectiva de excedentes, la planificación del desarrollo de los gobiernos estatales busca crear las mejores condiciones para la creación y consolidación de las empresas privadas, basadas en la apropiación privada de los excedentes, buscando una mayor acumulación de capital que permita, en un momento determinado, el rebosamiento de la riqueza individual e induzca a los empresarios privados a invertir en empresas cada vez más modernas y con mejores niveles salariales, para alcanzar las metas del desarrollo propuestas, con los diferentes adjetivos establecidos en cada uno de los planes: desarrollo moderno, desarrollo integral o desarrollo sustentable, en el último. Todos los gobiernos se han olvidado de las empresas sociales o cooperativas. Son el tabú y casi encarnan la maldición bíblica.

Ésa es la planeación psicótica del desarrollo estatal oaxaqueño. Una planeación de ilusos, cuyos resultados son la creciente emigración, pueblos fantasmas, sueldos miserables que apenas alcanzan para sobrevivir, falta de iniciativa empresarial, pobreza y marginación generalizada, incremento de la delincuencia y una permanente situación de inestabilidad y conflicto social.

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 20 de noviembre de 2010.