FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ
Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 17 de febrero de 2010.
No termino de comprender a los priistas. Cuando necesitan ser más serios, formales y contundentes, pareciera que les gana la risa y mueven a la hilaridad. Pareciera que jamás leyeron la frase del teórico político del PRI y del Estado mexicano, Jesús Reyes Heroles: “En política, la forma es fondo”.
La sustitución –que no destitución- de Jorge Franco, en la presidencia del Comité Directivo Estatal era un asunto, más que anunciado, necesario casi desde diciembre del año pasado. No podía seguir siendo juez y parte de un proceso interno tan importante. Su permanencia movía a la desconfianza y al desgano partidista; exactamente el mismo fenómeno que propició César Nava en el PAN, cuando anunció la candidatura de Gabino Cué y motivó la renuncia del Secretario de Gobernación.
En términos de la forma reyesheroliana, su salida es un guiño para demostrar la equidad en el proceso interno; en cuanto al fondo, es una manera de retomar el control de la estructura partidista, por parte del “Fiel de la balanza”. El cambio es una garantía para que ninguna rebelión pueda asentarse en la estructura institucional del PRI. Por eso, no comprendo la declaración del ya ex presidente priista: "Ningún proceso interno, al menos en el PRI, en los más de 18 años de militancia que llevo, es equitativo.” (Reforma, 16/II/2010) Frases como ésta, todos la pueden decir, especialmente los comentaristas de la prensa y los opositores del gobierno, pero viniendo de labios de un ex presidente priista es un verdadero desatino, que merece ser aclarada, por respeto a la militancia a la que dirigió exitosamente durante buen tiempo.
Aún no terminaba de retumbar el eco de la declaración, cuando Carlos Jiménez Macías, delegado del Comité Ejecutivo Nacional, hizo su aportación para contribuir a trivializar la enrarecida atmósfera política oaxaqueña. Ni tardo ni perezoso, no sé si por no tener nada importante que decir o porque necesitaba explicitar lo que todos intuyen o adivinan, lanzó el obús al declarar que el nuevo presidente –interino- priista “tiene la representatividad de Ruiz (y es) sin duda, el operador político del señor Gobernador Ulises Ruiz”.
Está muy bien que el actual delegado del PRI provenga de las viejas, muy viejas filas ideológicas del partido; incluso, que se asuma como parte de las figuras dinosáuricas del viejo régimen priista, ése que no termina de entender que su era jurásica ya quedó atrás; pero que, a unos días de la decisión más importante del priismo, el Delegado reconozca y haga pública la ingerencia del Gobernador en las decisiones del PRI, es verdaderamente una falta de tacto político y de insensibilidad política hacia el voto volátil y el de los inconformes, tan importantes en un proceso electoral de cambio de gobernador. Ahora entiendo por qué el senador perdió en las internas del PRI, cuando eligieron al candidato a gobernador de su estado y por qué el PRI sí ganó en esa entidad el año pasado.
Para concluir con el juego de frivolidades, terminó rematando el día la diputada federal Margarita Liborio Arrazola, ahora ex secretaria General priista, quien, después del show televisivo del “te parto la madre”, declaró, verdaderamente para la histeria: "Solo duré unos minutos, pero ya pasé a la historia."
Con esos amigos y colaboradores, sí, verdaderamente, el gobernador Ulises Ruiz está muy sólo, pero muy divertido, en los días más difíciles de su gobierno.
Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 17 de febrero de 2010.
No termino de comprender a los priistas. Cuando necesitan ser más serios, formales y contundentes, pareciera que les gana la risa y mueven a la hilaridad. Pareciera que jamás leyeron la frase del teórico político del PRI y del Estado mexicano, Jesús Reyes Heroles: “En política, la forma es fondo”.
La sustitución –que no destitución- de Jorge Franco, en la presidencia del Comité Directivo Estatal era un asunto, más que anunciado, necesario casi desde diciembre del año pasado. No podía seguir siendo juez y parte de un proceso interno tan importante. Su permanencia movía a la desconfianza y al desgano partidista; exactamente el mismo fenómeno que propició César Nava en el PAN, cuando anunció la candidatura de Gabino Cué y motivó la renuncia del Secretario de Gobernación.
En términos de la forma reyesheroliana, su salida es un guiño para demostrar la equidad en el proceso interno; en cuanto al fondo, es una manera de retomar el control de la estructura partidista, por parte del “Fiel de la balanza”. El cambio es una garantía para que ninguna rebelión pueda asentarse en la estructura institucional del PRI. Por eso, no comprendo la declaración del ya ex presidente priista: "Ningún proceso interno, al menos en el PRI, en los más de 18 años de militancia que llevo, es equitativo.” (Reforma, 16/II/2010) Frases como ésta, todos la pueden decir, especialmente los comentaristas de la prensa y los opositores del gobierno, pero viniendo de labios de un ex presidente priista es un verdadero desatino, que merece ser aclarada, por respeto a la militancia a la que dirigió exitosamente durante buen tiempo.
Aún no terminaba de retumbar el eco de la declaración, cuando Carlos Jiménez Macías, delegado del Comité Ejecutivo Nacional, hizo su aportación para contribuir a trivializar la enrarecida atmósfera política oaxaqueña. Ni tardo ni perezoso, no sé si por no tener nada importante que decir o porque necesitaba explicitar lo que todos intuyen o adivinan, lanzó el obús al declarar que el nuevo presidente –interino- priista “tiene la representatividad de Ruiz (y es) sin duda, el operador político del señor Gobernador Ulises Ruiz”.
Está muy bien que el actual delegado del PRI provenga de las viejas, muy viejas filas ideológicas del partido; incluso, que se asuma como parte de las figuras dinosáuricas del viejo régimen priista, ése que no termina de entender que su era jurásica ya quedó atrás; pero que, a unos días de la decisión más importante del priismo, el Delegado reconozca y haga pública la ingerencia del Gobernador en las decisiones del PRI, es verdaderamente una falta de tacto político y de insensibilidad política hacia el voto volátil y el de los inconformes, tan importantes en un proceso electoral de cambio de gobernador. Ahora entiendo por qué el senador perdió en las internas del PRI, cuando eligieron al candidato a gobernador de su estado y por qué el PRI sí ganó en esa entidad el año pasado.
Para concluir con el juego de frivolidades, terminó rematando el día la diputada federal Margarita Liborio Arrazola, ahora ex secretaria General priista, quien, después del show televisivo del “te parto la madre”, declaró, verdaderamente para la histeria: "Solo duré unos minutos, pero ya pasé a la historia."
Con esos amigos y colaboradores, sí, verdaderamente, el gobernador Ulises Ruiz está muy sólo, pero muy divertido, en los días más difíciles de su gobierno.