24 de agosto de 2009

BRONX LEGISLATIVO

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 21 de agosto de 2009.

Tal parece que nuestros diputados federales electos viven en el sueño de los justos. Mientras en las cámaras de senadores y diputados ya se discuten las propuestas y alternativas para enfrentar la crisis económica del país, la mayoría de los diputados oaxaqueños se han perdido en el anonimato de sus casas, mientras otros se unen a la Gira del Presupuesto, que su presunto Coordinador organiza para recabar demandas y solicitudes, supuestamente para obtener más presupuesto federal el próximo año.

Mientras el secretario de Hacienda ya anunció un faltante de 300 mil millones de pesos con respecto al presupuesto de este año, los diputados federales oaxaqueños -o su presunto coordinador-, están soñando traer un presupuesto mayor del ejercido este año; claramente, la coordinación de la bancada oaxaqueña en el congreso federal está caminando en un carril diferente al de la realidad económica del gobierno federal. Está sembrando esperanzas que se le pueden revertir el próximo año, netamente electoral en la entidad.

Mucha razón tiene el gobernador Ulises Ruiz al declarar: “El que piense que somos muy chingones porque ganamos en julio pasado, se equivoca. Nadie gana elecciones en una crisis como la que vive el país”. Ésa, precisamente, debía ser la divisa de los funcionarios y los políticos oaxaqueños. El próximo año será de campaña electoral para elegir gobernador, diputados locales y presidentes municipales. Con el recorte presupuestal federal, el gobierno estatal no podrá afrontar ni siquiera los compromisos ya contraídos. No solo se atrasarán las supercarreteras al Istmo y la Costa, sino también todos los programas de obras e infraestructura social. Eso quiere decir que, el próximo año, el gobierno estatal no podrá satisfacer las demandas recogidas en la Gira del Presupuesto. Andan pepenando demandas que no podrán satisfacer.

Lo más grave es que, a nivel federal, hay ya dos grandes corrientes que se van a confrontar en el Congreso de la Unión. Por un lado, están los diputados del PAN —y sus aliados—, los representantes de las organizaciones empresariales y los funcionarios federales exigiendo una reforma hacendaria, para aplicar el IVA a alimentos y medicinas, y el establecimiento de otros impuestos; una nueva reforma energética, para privatizar PEMEX; una reforma laboral para establecer el pago por horas laboradas y el combate contra los sindicatos; y el alza del precio de las gasolinas, la electricidad y los servicios del gobierno. Por la otra, van a estar los diputados de las corrientes opositoras al régimen, tratando de ganar la simpatía del electorado negándose a aprobar las propuestas conservadoras, pero sin una clara definición de cuáles serían las alternativas para salir de la crisis, sin terminar de vaciar el bolsillo de los trabajadores mexicanos.

En medio de esta disyuntiva llegarán los diputados oaxaqueños a San Lázaro, con un montón de demandas y solicitudes levantadas por su Coordinador, pero sin una idea precisa y clara de cuál es la propuesta oaxaqueña para salir del shock económico diagnosticado por el doctor Carstens, secretario de Hacienda. Como van las cosas, lo más seguro es que volverán a ser parte del Bronx legislativo: la pelusa, como ya lo fue la mayoría en la antepasada legislatura. Serán, pues, levantadedos y peleoneros, porque no supieron consensuar una alternativa viable, imaginativa y creadora para presentar, como fracción, en la trituradora política de la próxima legislatura federal.

17 de agosto de 2009

DESARROLLO COMO CONCEPTO

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 17 de agosto de 2009.

La idea del desarrollo es la continuidad de dos nociones anteriores surgidas en el pensamiento científico occidental: la evolución y el progreso. Las tres presuponen la existencia de un proceso de cambio continuo, siempre en ascenso y siempre mejor que la etapa anterior. Durante mucho tiempo, el desarrollo se retomó como una metáfora de connotación positiva, en el sentido de concretar las potencialidades intrínsecas de organismos, personas y grupos humanos, especialmente los menos desarrollados: los países pobres. Poco a poco, se pasó del ámbito de lo orgánico-reproductivo hacia la asociación con la industrialización y, después, a su vinculación con el mercado y ahora retomamos al ser humano como centro de la atención.

Tras la Segunda Guerra Mundial, por primera vez, el presidente norteamericano Harry Truman utilizó el concepto de subdesarrollo como antónimo del desarrollo, para definir a los países con falta de capital y tecnología para explotar los recursos de su entorno. Como corolario, se planteó la necesidad de inducir e impulsarlos en la carrera para alcanzar los niveles de vida y consumo de los países industrializados.

Durante las décadas de los sesenta y setenta, el concepto había devenido en dos teorías de la economía y la sociología. En el ámbito del enfrentamiento entre el capitalismo y el socialismo, entre Estados Unidos y la URSS, los científicos sociales se agruparon en torno a la teoría de la modernización y la teoría de la dependencia y el intercambio desigual. Sin embargo, a pesar de sus divergencias, ambas teorías compartieron algunos supuestos. En los dos bandos, el desarrollo se consideraba sinónimo de una combinación de crecimiento económicos y redistribución de ingresos; ambos partían de los entornos nacionales y olvidaban las escalas regionales o locales para impulsarlo; además, suponían que era un proceso irreversible; y, por último, consideraban infinitos los recursos naturales y no tomaban en cuenta la conservación de los ecosistemas.

En el entorno del desarrollo capitalista, nuestra área geográfica, la teoría de la modernización fue uno de los paradigmas más influyentes, universalizada a partir de la teoría del crecimiento de Walt Rostow, quien en 1955 estableció, en su libro Las etapas del crecimiento económico. Un manifiesto no comunista, cinco etapas para alcanzar el desarrollo: 1) sociedad tradicional; 2) condiciones previas al despegue; 3) despegue; 4) marcha hacia la madurez; 5) sociedad de consumo de masas. El éxito de su teoría impulsó a la identificación entre “desarrollo económico” y “modernización”, como sinónimo de la transformación de las sociedades tradicionales en sociedades capitalistas.

Las críticas a la teoría del desarrollo, identificada como modernización socio-económica, se dividieron en dos bandos contrapuestos: los “conservadores”, como Peter Bauer y Harry Jonhson, eran partidarios de reducir al máximo la intervención del Estado en el mercado y los “neomarxistas”, como Paul Baran, Arghiri Emmanuel y Samir Amin, interpretaron la teoría de la modernización como una ideología ocultadora de las relaciones de dependencia y servidumbre de los países pobres.

La crisis económica de finales de los años setenta puso en duda la visión desarrollista y en tela de juicio su eficacia para elevar niveles de vida y bienestar. Las políticas de ajuste del Fondo Monetario Internacional y el desmantelamiento del Estado de Bienestar, abrieron paso a nuevas formas de política económica que desembocaron en las políticas económicas neoliberales.

En medio de esas discusiones, surgió la conciencia de los límites ecológicos del crecimiento que se concretó en el concepto de “desarrollo sustentable”. Así, la separación entre los conceptos de crecimiento económico y desarrollo se acentuó en los años ochenta, cuando los organismos de Naciones Unidas comenzaron a reconocer que era posible incrementar el crecimiento económico de un país, sin que se produjera un incremento paralelo de bienes sociales como la salud, la educación, las libertades básicas o la elevación equitativa del nivel de renta de la población. Es el crecimiento con desigualdad económica, la forma generalizada de desenvolvimiento económico de nuestros países.

La conciencia de estas insuficiencias del concepto de desarrollo, entendido como crecimiento económico, condujo a la noción de “desarrollo humano” o “desarrollo social”, donde se privilegia la adquisición de capacidades y la libertad de elección del individuo, como punto de partida de una noción mucho más completa que la unilateral definición anterior.

14 de agosto de 2009

FARSA PRESUPUESTAL

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 14 de agosto de 2009.

Cuando leo los pronunciamientos del diputado electo, Eviel Pérez Magaña, en la Gira del Presupuesto, me queda la duda de si es un farsante o un verdadero ignorante desinformado. En sus planteamientos hay una gran confusión o, al menos, desinformación.

Hasta donde sabemos, casi todos los programas ejecutados en la entidad son financiados y ejercidos por el gobierno federal. La Cámara de Diputados federal aprueba un presupuesto general, concretado en los Ramos administrativos y desglosado, después, en programas y subprogramas por las dependencias ejecutoras federales, quienes, a su vez, transfieren recursos a las delegaciones estatales para ejecutar las acciones propuestas, a partir de las demandas de los ciudadanos, las organizaciones y los gobiernos estatales.

Desde esa perspectiva, no sé qué va hacer el diputado Pérez o los demás diputados con las demandas recogidas, si realmente no disponen de recursos para resolver las peticiones. Por ejemplo, si una comunidad solicita una red de distribución de agua potable, los diputados no tienen ninguna posibilidad de solucionar la demanda, pues solo lo pueden hacer los ejecutivos federal, estatal o municipal. Luego entonces, toda la demanda social recabada por el diputado Pérez se convertirá en próximas presiones para el Ejecutivo estatal, porque las dependencias federales no tendrán ningún interés en solucionar problemas generados por un diputado priista.

Al final del camino, quienes cargarán con el descontento de las demandas no cumplidas y las esperanzas insatisfechas, serán el gobierno estatal y el PRI, en plena campaña electoral y todo porque uno de sus diputados busca ser precandidato al Gobierno del Estado o, al menos, considerado en el próximo gabinete gubernamental.

Esto viene a colación, porque el secretario de Hacienda, Agustín Cartens, declaró en días pasados que, para el siguiente año, habrá un faltante de 300 mil millones de pesos en el presupuesto público. Es decir, el próximo año habrá menos dinero para ejercer. Si en 2010, el presupuesto federal será menor al actual, no comprendo cómo piensa el diputado Pérez cumplir su promesa de incrementar el monto del presupuesto estatal actual. Si bien nos va, el gobierno estatal tendrá casi la misma cantidad de este año. Aunque, lo más seguro es que nos reduzcan el presupuesto, al menos en términos reales.

Las expectativas incumplidas pueden generar un rechazo electoral mayúsculo, el próximo año. Los diputados están cometiendo el error de prometer, lo que no pueden cumplir. Si el diputado Pérez Magaña estuviera enterado del tamaño del desastre financiero del próximo año, cancelaría inmediatamente su gira de ilusiones vanas, y debería inmiscuirse en la organización territorial del PRI, con vistas a las próximas elecciones locales. Nunca deben olvidar que estas elecciones las ganó el voto duro priista y que la ingeniería electoral es una quimera, aunque muy bien pagada.

En lugar del desperdicio de recursos humanos y financieros, además del tiempo consumido, el diputado electo por Tuxtepec bien haría en leer la Constitución federal, el reglamento interno de la Cámara y la legislación federal, porque los problemas nacionales y sus soluciones ya le llegarán en resúmenes ejecutivos de los asesores de la Coordinación de la bancada priista. Así se enteraría de cuáles son sus funciones reales y la máxima legal de que los funcionarios sólo pueden hacer lo que la Ley les obliga.

7 de agosto de 2009

ESQUIZOFRENIA POLÍTICA

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 7 de agosto de 2009.

Verdaderamente, los panistas y su dirigencia, la real y la formal, viven en el limbo de la esquizofrenia política. Al parecer, hasta hoy no se han percatado que perdieron el control del poder legislativo, tienen a la población descontenta y en la mayoría de los estados del país ya no gobiernan, ni tienen la más remota posibilidad de recuperar lo perdido.

El desapego con la realidad política ha inducido al dirigente real del PAN, el presidente Felipe Calderón, al triunfo pírrico de imponer a su ex secretario particular en la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN. Quizá si su equipo de campaña, encabezado por el fracasado Germán Martínez, hubieran triunfado en las pasada contienda electoral, el Presidente tuviera la justificación moral y ética para asumirse como jefe del partido en el poder; sin embargo, su derrota debía plantarlo en la realidad de su fracaso político. Probablemente, el error presidencial provenga de la magnificación de su triunfo contra Vicente Fox y López Obrador, sin terminar de entender que, el primero, es un pobre discapacitado intelectual, político y de lenguaje, encumbrado por oscuras negociaciones con Ernesto Zedillo y, contra el segundo, triunfó por el voto empresarial y de los priistas, espantados ante la posibilidad de ser gobernados por un aprendiz de dictador mesiánico de opereta.

Por otra parte, los dirigentes formales del PAN planean, como si nada hubiera pasado, impulsar las viejas reformas económicas y políticas, tan caras a los conservadores mexicanos. Para comenzar, se regodean con la idea de alcanzar la tan buscada reelección inmediata de legisladores y presidentes municipales, sin comprender que el PRI ha hecho de la no reelección su modo de operación, porque lo contrario limitaría la capilaridad política entre sus filas.

También persisten en la necesidad de la generalización del IVA en alimentos y medicinas. Amarrados de la mano con los principales empresarios del país, insisten en la necesidad de que la población pague los platos rotos del desbarajuste económico que ellos mismos generaron, por su incapacidad administrativa y su ambición por conseguir las más altas cuotas de ganancias. Los panistas también creen que ahora podrán impulsar las reformas a las leyes laborales, para desaparecer a los sindicatos y hacer trabajar por horas a los mexicanos y con los sueldos miserables pagados por las empresas mexicanas. Pero donde verdaderamente están fuera de la realidad, es en su deseo manifiesto para obtener la segunda generación de las reformas energéticas, un eufemismo para encubrir su disposición de privatizar Pemex.

A nivel nacional, los panistas viven en una total irrealidad y planean sus próximos pasos políticos, como si su derrumbe electoral fuera ficticio. Como si el PRI no tuviera como meta el retorno a Los Pinos y como si México aún tuviera la necesidad de revivir el amasiato salinista y el panismo de Fernández de Cevallos.

Por su parte, en Oaxaca, la dirigencia panista clama por una oposición unida, donde ellos lleven la batuta, sin darse cuenta que los minipartidos y la dirigencia política opositora subsisten en función de las dádivas económicas del gobierno estatal, del mismo que dicen combatir y al que no le conviene su posible unión. Sin estructura organizativa, desconocedores de la doctrina y sin liderazgo social ni político, los panistas de Oaxaca viven en la misma irrealidad política de sus correligionarios en el país. Así, muy poco podrán hacer en el próximo proceso electoral y ni siquiera servirán para legitimar el ya tan cantado próximo triunfo priista.

6 de agosto de 2009

ASESINO MATERIAL

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 3 de agosto de 2009.

A mediados del mes pasado, el defensor del presunto asesino de Brad Will anunció que había conseguido un amparo para impedir una supuesta extradición de su cliente a Estados Unidos. Muchos interesados en el tema nos preguntamos del origen de la presunción. La respuesta casi la tuvimos cuando, el 29 de julio supimos que, lentamente, las argucias legales se les van cerrando y cada día ven más cercana la sentencia de culpabilidad de Juan Manuel Martínez Moreno. Su última esperanza era la presión de la propaganda mediática impulsada por las ONGs nacionales y las organizaciones periféricas de derechos humanos de la guerrilla, además de aquellas recién surgidas en Estados Unidos, para convencer a las autoridades norteamericanas de la existencia de una investigación policíaca sesgada en México.

Ya les había fallado la presión de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, porque el actual Presidente de esa malograda institución ha logrado generalizar la desconfianza en sus recomendaciones. Por eso, no les quedó más que utilizar a sus correligionarios en Estados Unidos para presionar al Departamento de Estado y a algunos representantes federales. Así, no hace mucho tiempo, algunos políticos norteamericanos se pronunciaron para exigir la necesidad de una investigación imparcial, con la presencia de organismos internacionales, para garantizar la pulcritud de los procedimientos. Bajo la presión del gobierno norteamericano, la Procuraduría General de la República impulsó una reconstrucción de hechos en los lugares del asesinato. Para las conclusiones, invitaron a integrantes de la Real Policía Montada canadiense, quienes estuvieron en el lugar de los hechos, el 14 de julio pasado. Sin embargo, a diferencia de la estrategia planeada, a los appistas les salió el tiro por la culata.

El resultado de la investigación, publicado en el periódico Milenio, el 29 de julio pasado, confirmó las conclusiones ya presentadas por la anterior procuradora de justicia de Oaxaca, Lizbeth Caña Cadeza, en noviembre de 2006 y confirmadas por la PGR en investigaciones posteriores: el asesinato de Brad Will fue hecho por un solo tirador, quien le disparó casi a quemarropa y en ángulo oblicuo; el segundo disparo fue hecho cuando era trasladado del lugar donde cayó, hacia el vehículo para llevarlo a la Cruz Roja. El asesino es uno de los supuestos camaradas del camarógrafo. Ésa es la verdadera miseria humana generada en movimientos radicalizados y entre personas sin preparación académica, inducidos a la radicalización política. No miden las consecuencias de sus acciones y ven el asesinato como algo cotidiano para alcanzar sus metas: “el fin justifica los medios”, creen haber entendido de Maquiavelo.

En alguno de mis artículos he lanzado la hipótesis de la posibilidad de que el asesino pudo haber tenido en mente aquella vieja escena donde un periodista norteamericano es asesinado a mansalva por un militar nicaragüense. Hecho que desencadenó el abandono de Estados Unidos al entonces presidente Somoza y el posterior triunfo de la revolución sandinista. Nadie me quita de la cabeza que el desquiciado quiso repetir la historia, para generar una tensión internacional que obligara al gobierno federal mexicano a destituir al gobernador oaxaqueño. Sin embargo, las cosas por su propio peso caen.

Así como la marejada de la violencia appista se desvaneció en medio de la decisión de la fuerza pública federal para imponer la paz social en Oaxaca y así como el llamado revolucionario de la Sección 22 se diluyó al obtener la nivelación salarial por zona de vida cara y las prebendas del gobierno estatal a sus dirigentes, la pleamar también está poniendo en su lugar al, hasta hoy, supuesto asesino de Brad Will, quien será el único y el último de los pobres ilusos que purguen una condena carcelaria, sin saber que fueron utilizado políticamente para que algunos llegaran a las diputaciones federales, a las senadurías, incluyendo las suplencias, y para que se resolvieran las disputas entre las camarillas políticas oaxaqueñas. Espero que ésta sea una enseñanza para movimientos futuros y para detener fantasías asesinas de los resentimientos sociales mal encaminados.

31 de julio de 2009

PERIPLO PEJISTA

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 31 de julio de 2009.

A partir de hoy, tendremos a Andrés Manuel López Obrador de visita constante en Oaxaca, al menos durante los próximos tres meses, según ha anunciado. Va a palpar la pobreza y la miseria, pero no solo la económica, sino también la espiritual y partidista en que viven sus adeptos y correligionarios. La peor miseria humana es la de quienes indujeron a los oaxaqueños a actuar como vándalos, en aquellos oscuros días de 2006 y la que los ha derrumbado como partidos opositores.

Los oaxaqueños difícilmente olvidaremos los aciagos días de 2006, cuando aquí hicieron de las suyas los atencos, los panchosvilla y toda esa fauna de atolondrados y vividores que han hecho de la capital del país su propia jungla de servidumbre, para vivir del presupuesto público y de las actividades que rayan en la delincuencia, cuando no en la defensa de la delincuencia “social” –como la define el Peje. De las camionetas con logotipos del PRD, su entonces partido, bajaban las cacerolas, las tortas y los refrescos para alimentar a las turbas en el plantón y las barricadas. Oaxaca fue el laboratorio de la rebelión que se propuso impulsar en el Distrito Federal, para impedir la toma de posesión del entonces Presidente Electo, Felipe Calderón.

Tres años después del “ya merito”, el farsante de la presidencia legítima regresa a tierras oaxaqueñas, pero no en el tsuru blanco, donde lo conducía el chofer mejor pagado de todo el país, sino montado en las alas de la fantasía de un segundo asalto, una nueva oportunidad para poner el famosísimo “huevo de la serpiente”, contra el que tanto luchó la izquierda de la segunda mitad del siglo pasado. La diferencia es que ahora no trae las carretadas de dinero del presupuesto del Distrito Federal, ni las inmensas prerrogativas federales de la campaña presidencial, que le abrieron las puertas de la televisión comercial para producir el famosísimo “Efecto Peje”, que proporcionó 9 becas en la cámara de diputados a otros tantos vividores de la política oaxaqueña.

Ahora se va a enfrentar, como en la campaña electoral pasada, a la verdadera cara de la desorganización organizativa de sus partidarios. No habrá concentraciones tumultuarias, porque ya no hay esperanzas de puestos públicos futuros, ni dinero para aceitar la maquinaria de las movilizaciones interesadas. Ahora solo estarán los fieles y contados presidentes municipales, que después pagarán los platos rotos de las auditorías por desviación de recursos, para financiar la visita del pequeño virrey de Iztapalapa. Ese mismo profesional del trapecio que dio el salto mortal de presidente estatal priista en Tabasco, para amanecer en las filas del perredismo, donde también traicionó la confianza de Cuauhtémoc Cárdenas, es el mismo que transitó más de diez años por las aulas de la UNAM y, hasta donde se sabe, nunca pudo concluir sus estudios.

Fracasado de la vida y derrotado en las lides de la política real, López Obrador comienza su periplo por las tierras oaxaqueñas, donde tratará de sembrar la insidia, el rencor y el resentimiento social. Su único problema es que llega en momentos de tranquilidad política y con la cruda electoral de la pasada derrota. Su sendero no será de flores, multitudes y vítores, sino marcado por la desconfianza, la desunión, la deslealtad y la simulación de sus correligionarios. No habrá pintas de la esperanza, sino grafitis de la desesperación.

23 de julio de 2009

POLÍTICAS NEOLIBERALES

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 20 de julio de 2009.

De la que nos salvamos. Si los panistas hubieran ganado la elección federal pasada, ya tenían planeado el impulso a la “segunda generación” de las reformas estructurales del neoliberalismo. El primer embate de esta corriente política se dio cuando Salinas de Gortari negoció con el PAN su toma de posesión. En aquel tiempo, como ahora lo sabemos, el presidente electo entregó algunos gobiernos estatales, empezando por Baja California y Guanajuato, y muchas presidencias municipales más; pero, el golpe genial fue cuando los convenció de impulsar la economía neoliberal. Los panistas creyeron que Salinas hacía suyo su programa de gobierno, cuando fue exactamente lo contrario: fueron peones de esta mente, tan ágil como perversa.

Entonces comenzó la transformación del país. Con los votos panistas se modificó el artículo 27 constitucional para permitir la venta de tierras ejidales y comunales, con el argumento de obtener financiación para el campo, cuando en realidad se trataba de meter la tierra al mercado de la compraventa privada. La siguiente modificación fue una concesión al panismo militante. Se cambió el artículo 130 para reconocer la personalidad jurídica de las iglesias, pero fue un eufemismo para reconocer la participación social de la Iglesia Católica, paso previo, consideraban, para aceptar su activismo político, que era y es favorable al panismo militante.

La otra gran reforma, que no pasó formalmente por la Cámara de Diputados, fue la privatización de todas las empresas en manos o con participación mayoritaria del gobierno federal. Así se vendieron las aerolíneas, los hoteles, pero también la gallina que ponía huevos de oro, como Teléfonos de México, empresa que ha hecho a su dueño el segundo hombre más rico del mundo, mientras el gobierno mexicano está entre los más pobres de este planeta. Sólo les faltó concretar la venta de PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad. A Salinas le faltó tiempo y voluntad al PAN, porque ellos querían concluir las “reformas estructurales” en un régimen donde uno de los suyos estuviera gobernando.

También le faltaron ganas y voluntad al primer gobierno panista. Vicente Fox se dedicó a la dulce vida, a la luna de miel con Marthita y a preguntarle a quienes le exigían actuar: “¿Y yo, por qué?”. El segundo aire lo tomaron ya en este sexenio de Felipe Calderón. Sin embargo, nunca previeron que el perredismo se convirtiera en la segunda fuerza electoral y el priismo orquestara su retorno al poder sobre la base de la defensa del nacionalismo revolucionario. Por eso, cuando los panistas pretendieron privatizar PEMEX, se encontraron con un dique bipartidista contra la reforma tan anhelada.

Para este siguiente trienio, tenían pensado concretar la parte de la tarea pendiente. Según comenta José Ureña, en su sección “Primer Círculo” (Tiempo, 17/07/2009), en un desayuno con César Nava, le detalló la agenda política siguiente. En primer lugar, iban por “la segunda reforma de Pemex”, que incluiría privatizar la maquila de refinados y el transporte de petrolíferos, crudo y gas. Pero también querían impulsar la reforma laboral, para desaparecer los sindicatos y hacer que los mexicanos laboren por horas, pero con los miserables salarios pagadas por las empresas mexicanas. Buscarían eliminar el IETU, pero querían grabar con IVA los alimentos y las medicinas, una vieja demanda empresarial para que el pueblo pague lo que ellos quieren atesorar para sus generaciones venideras. También les interesaba la reelección, primero reduciendo el número de legisladores, lo que, con el decremento sufrido, lo van a pensar dos veces.

Hoy, que César Nava es el señalado por el dedo presidencial para dirigir a los panistas y a los diputados, va a tratar de inducir estas reformas tan deseadas por los neoliberales, del partido que sean. Su gran problema y el del presidente Calderón, es que van a encontrar a un priismo que no desea compartir el costo de la debacle del fin de sexenio, porque ven muy cerca la posibilidad del anhelado retorno a Los Pinos. Ojalá que la bancada de diputados federales oaxaqueños sepa aprovechar el momento y defiendan la economía popular y busquen atraer más dinero para la inversión pública estatal y no entren a la dinámica de la abulia y los intereses particulares, como lo hicieron los diputados lopezobradoristas salientes.