18 de julio de 2009

VOTO DURO

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 17 de julio de 2009.

Insuflados por el apabullante triunfo del 5 de julio pasado, la dirigencia priista se ha olvidado que no triunfó la estructura partidista, sino ganaron los priistas del voto duro; que no hubo un incremento sustancial de votantes y que los chaqueteros del panismo -que se subieron al encarrerado carro vencedor priista- muy pocos votos aportaron realmente; en fin, que es una mentira la existencia de la ingeniería electoral y que el priismo triunfante de Oaxaca, es el mismo que ha sostenido al gobierno desde muchas décadas atrás, gracias a la inexistencia de una oposición pensante, dedicada a la organización partidista y congruente ideológicamente.

Cuando se revisan los resultados electorales obtenidos por los últimos cuatro gobernadores y se compara con el resultado de la última elección federal pasada, nos podemos percatar que la votación total de los priistas ha ido disminuyendo paulatinamente, a pesar de que la población general de Oaxaca se ha incrementado. Pero también es posible observar, al analizar el porcentaje comparado de la votación priista con el resto de los partidos políticos, que se ha incrementado la participación política a favor de los partidos de oposición, como se puede observar en el cuadro siguiente.

Candidato Votos %
Heladio Ramírez López 484,103 86.6 %
Diódoro Carrasco Altamirano 382,943 74.7 %
José Murat Casab 417,421 48.8 %
Ulises Ruiz Ortiz 474,758 47.2 %
Elecciones 2009 453,344 43.76%

Desde la época de Heladio Ramírez López, quien obtuvo 484 mil 103 votos, ningún otro gobernador ha logrado llegar a ese techo de votantes. Comparado con la votación que obtuvo el gobernador Ulises Ruiz Ortiz, quien alcanzó 474 mil 758 votos, los 453 mil 344 votos que lograron los candidatos a diputados federales priístas refleja una clara disminución del número de votantes a favor del PRI. Aunque también pudiera ser que esa disminución es el número real de votantes que obtuvieron los partidos Verde Ecologista y del Trabajo, cuando se coaligaron con el PRI en la última campaña de gobernador.

El de Oaxaca, como en el país entero, no fue un triunfó apabullante de la organización y la estrategia mediática priista, sino, a lo sumo, fue el triunfo de la perseverancia del sentimiento de pertenencia partidista y de la unidad impuesta desde las estructuras de mando de los gobiernos estatales priista. Fue, pues, el triunfo de la inercia y no el de la voluntad de poder y la imaginación política alternativa.

Para Oaxaca, esta distinción es clave por el proceso electoral que comienza a partir de noviembre de este año. Para aquellos que piensen que el triunfo electoral pasado es la llave para aspirar a la candidatura del mayor cargo de responsabilidad estatal, o no conocen las reglas del PRI o no han leído con precisión los renglones de la receta priista para mantenerse en el poder político.

La lectura de las votaciones obtenidas nos dice claramente que el próximo proceso electoral se va a ceñir a las reglas tradicionales del PRI. No va a haber, ni innovación ni sorpresas. El papel pautado ya está sobre la mesa. Quizá por eso, el coordinador de la nueva campaña de agradecimiento partidista de los candidatos priistas triunfantes sea el hombre que ayudó a crear los fondos financieros secretos para apuntalar la precampaña política del actual gobernador y no el operador mediático partidista, a pesar de su inmenso y reconocido poder.

11 de julio de 2009

NO APRENDEN

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ.

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 10 de julio de 2009.

Después de la absoluta derrota que le propinaron los electores del voto duro priista, la oligarquía mexicana y los panistas no terminan de entender que su fin y de una forma de hacer política están a la vuelta de la esquina.

Muchos de los intelectuales volcados a la derecha y el propio presidente Calderón, quieren leer los resultados de las elecciones como un mandato para regresar hacia atrás, casi a aquellos espantosos días cuando el PAN cogobernaba con Salinas de Gortari y la ardilla Fernández de Cevallos vivía en Los Pinos. Quisieran reeditar los viejos tiempos de las “reformas estructurales”, para terminar de consolidar el neoliberalismo a la mexicana. Para ellos, la solución de la crisis económica estriba en la reforma laboral, para que desaparezcan los sindicatos -pero también la seguridad social y la semana de cuarenta horas laborables-, la generalización del IVA y, de pasadita, la conclusión de la privatización de PEMEX.

No olvidemos que, en el salinato, el PAN impulsó y aceptó tres grandes reformas que cambiaron la faz de México: la reforma al artículo 130 constitucional, para reconocer a las iglesias –un eufemismo para legalizar la creciente participación política de la Iglesia Católica mexicana-; la reforma al artículo 27, para impulsar y permitir la venta de las tierras comunales y ejidales; y la privatización de las empresas estatales y paraestatales. Les faltaron las reformas laborales y de PEMEX, porque se le acabó el tiempo a Salinas de Gortari y llegó Zedillo, un verdadero enclenque ideológico y político a la presidencia de la República, y porque el PAN ya no quiso avanzar más, pues quería concluir el trabajo en el mandato de uno de los suyos. Ilusos. No previeron los efectos de las reformas políticas aceptadas e impulsadas por ellos mismos.

Su gran problema es que los priistas ven este triunfo como el inicio de la amplia alameda para retornar a Los Pinos y no como la vereda para colaborar con el panismo. Por primera vez, en mucho tiempo, el PRI tiene un precandidato presidencial que une a casi todos los liderazgos y camarillas priistas. Además, el precandidato probó, en la campaña electoral pasada, las fórmulas para su propio lanzamiento y le funcionaron.

Después de la publicidad televisiva del día de las elecciones, muy pocos priistas dudan que Enrique Peña Nieto fue el verdadero artífice del triunfo electoral priista. La afirmación puede no ser cierta. Eso lo discutirán los ideólogos, pero la semilla fue sembrada y ha comenzado a germinar. Además, el grupo duro del priismo –pero también proclive al diálogo panista-, el de los sonorenses, con sus cofradías de las manos caídas y los bárbaros empresariales, fueron bombardeados y aniquilados con el desastre electoral del gobierno sonorense. En el orden mencionado, Manlio Fabio Beltrones fue atacado en su línea de flotación y difícilmente podrá seguir siendo el émulo de Fernández de Cevallos; por su parte, el gobernador Bours ya no podrá cumplir la función de dinamitero de una candidatura presidencial priista, como lo hizo en la campaña de Roberto Madrazo. Están, pues, abiertos los senderos para construir, pero no para colaborar; para que el priismo crezca y no solo sirva de bastón al decrépito panismo federal.

Mientras tanto, el pen…denciero presidente nacional del PAN ya se fue, pero los panistas oaxaqueños hacen mutis, para beneplácito de los priistas. Con esos dirigentes panistas, el 2010 oaxaqueño pinta de colores brillantes.

6 de julio de 2009

NUEVA ETAPA POLÍTICA

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 6 de julio de 2009.

Este lunes comienza, de hecho, un nuevo momento en la vida política del país y del estado. Este viraje, en el escenario nacional, estará marcado inicialmente por una pausa hasta el mes de septiembre, cuando asuman su cargo los nuevos diputados federales electos. Para entonces, la Cámara de Diputados estará dominada por una mayoría priista y sus aliados, muy lastimada por el pandillerismo político del pendenciero presidente nacional del PAN, Germán Martínez, quien cortó los puentes comunicantes del presidente Felipe Calderón con los liderazgos priistas, en un absurdo afán por detener la creciente ola tricolor.

Hasta esos días, el entorno nacional estará enmarcado en un intento por esconder la gravedad de la crisis económica nacional. El gobierno federal tendrá todavía unos meses más, de relativa calma política, para tratar de maquillar los catastróficos datos del despeñadero económico nacional. En estos meses, seguiremos oyendo a los funcionarios federales y a sus corifeos empresariales e institucionales seguir insistiendo en el argumento de "la crisis que vino de fuera", para justificar la inexistencia de una estructura productiva y la falta de un liderazgo nacional que pudiera impulsar un desarrollo endógeno, para minimizar o impedir otra crisis económica, mundial o local.

A pesar de la debacle política panista, el gobierno federal mantendrá su táctica de poner toda la canasta de los huevos políticos en la lucha contra el narcotráfico. Calderón sabe que es una batalla perdida, pero mediáticamente lo pone en el centro de la atención pública nacional y en un punto de interés importante para el gobierno norteamericano. En términos de estrategia administrativa, también conoce la fuerza de la amenaza de la detención de cualquier funcionario municipal o estatal con algún vínculo -imaginario, real o inventado- con los carteles de la droga nacional. Es una permanente espada de Damocles sobre la cabeza de casi todos los gobernadores del país, excluyendo, obviamente, a los gobiernos panistas, a quienes se mide con aquella vieja frase porfiriana: "A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, justicia a secas".

Digo que la lucha contra el narcotráfico es una batalla perdida, porque también estoy convencido que el presidente Calderón sabe que, si hubiera un día cuando lograran capturar al último jefe de los carteles de drogas y al último de los narco minoristas, al siguiente segundo surgiría la nueva generación de narco minoristas y los próximos capos de los nuevos carteles de la droga. Visto desde esta perspectiva, me convenzo cada día más, que la actual lucha del gobierno contra el narcotráfico no tiene otra finalidad más que sostener a la débil e ineficiente administración gubernamental federal. La administración calderonista comenzó esta batalla perdida, como una forma para legitimarse ante el embate deslegitimador del pejismo perredistas y va a concluir como el desastre vietnamita de los norteamericanos: sin honor y sin victoria alguna.

Mientras ese día llega, seguiremos teniendo una administración federal que irá de tumbo en tumbo, sin un proyecto político definido y real, sin una estrategia de desarrollo económico viable y en beneficio de la mayoría de los mexicanos, y dirigidas todas las pequeñas tácticas gubernamentales por una verdadera caterva de políticos panistas ambiciosos, oportunistas e ineptos.

En ese entorno nacional, los oaxaqueños también entramos a una nueva fase de la política local. Para comenzar, el sindicalismo magisterial ha entrado ya en la desmovilización política, por las vacaciones de fin de cursos de los profesores oaxaqueños. Los partidos de oposición entrarán en una clara crisis interna, por las derrotas sufridas y la demostración palpable de su incapacidad para contar con una estructura organizativa propia. Por el contrario, el priismo estatal está exultante por los resultados obtenidos, lo que llevará a más de un dirigente a sentirse con posibilidades de ser el próximo candidato a gobernador, el año que viene. Lo cierto es que el PRI oaxaqueños sigue funcionando con las mismas reglas de antaño y su próximo candidato a gobernador está ya más que definido, aunque debamos esperar hasta los primeros días del año próximo para saber específicamente a que oídos llegan lo que el escritor Luis Spota llamó las "palabras mayores".

3 de julio de 2009

EMPRESARIOS OAXAQUEÑOS

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 3 de julio de 2009.

Para no variar, con cada declaración, los empresarios oaxaqueños demuestran su pequeñez y falta de iniciativa para cumplir la función que los publicistas neoliberales les asignan: creadores de riqueza social y empleos bien remunerados. Apenas ayer, el dirigente estatal de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Jesús Martín Fernández, insistió: “Hasta ahora las acciones de los gobiernos federal, estatal y municipal han sido insuficientes para apoyar a la industria y los establecimientos comerciales y de servicios”, y, claro, demandó un verdadero apoyo concretado en “financiamiento con tasa cero” (Tiempo, 2/07/2009).

En otras palabras, lo que el dirigente de la inexistente Canacintra estatal solicita es que el gobierno les haga la chamba, pero, además, que los financie y les dé dinero público, para que sigan engordando su cochinote sin trabajar ni pensar por ellos mismos. Ése ha sido el drama oaxaqueño: los autodenominados empresarios oaxaqueños no cumplen con su función y el gobierno estatal, ni el federal, financian a quienes sí pudieran sacar a la entidad del atolladero económico en que nos encontramos.

Hasta donde recuerdo, cuando el actual gobierno estatal asumió el cargo, en el Plan Estatal de Desarrollo se mencionó que en la entidad solo existían 5 grandes empresas, con más de 200 empleados; de ellas, la más grande es la refinería de PEMEX en Salina Cruz, de propiedad estatal; otras tres son la Compañía Manufacturera de Plástico establecida en los Valles Centrales, la Cervecera del Trópico en Tuxtepec y la fábrica de cemento Cruz Azul en el Istmo de Tehuantepec. Además el Plan establece que, de 1981 a la fecha, sólo se habían creado 2 empresas grandes. La mayor parte de las unidades económicas oaxaqueñas son microempresas, y de ellas, casi la mitad eran tortillerías y panaderías, que solo aportan el 9.3% del valor bruto de la producción. Ése es el verdadero tamaño de nuestros industriales, quienes, en realidad, son comerciantes y profesionales metidos a constructores y negociantes con el gobierno estatal.

Ninguno de nuestros flamantes empresarios apuesta su dinero a la inversión productiva. Prefieren meter sus ganancias a las pocas productivas, pero seguras, inversiones bancarias a plazo fijo o cualquier otra variante. Al menos, en eso, han superado a sus antecesores que atesoraban su riqueza en los colchones o en ollas enterradas, aunque los repliquen en la compra compulsiva de casas y terrenos que ha encarecido tanto los bienes raíces en la ciudad de Oaxaca. Nuestro mundo empresarial oaxaqueño es tan pequeño, que, cuando se requirió de inversionistas para concretar el gran negocio de crear la flamante “Ciudad Administrativa” en el municipio de Tlalixtac, los operadores gubernamentales debieron echar mano de un solo prestanombre y financiar el proyecto con subterfugios administrativos-financieros. Dicen que los ocho contratistas originales recularon cuando se enteraron que debían invertir su propio dinero y en compras consolidadas, con precios negociados de antemano. No había negocio con dinero ajeno, ni podían inflar los precios. Esa tranza era de otros.

Por eso no nos debe extrañar el lloriqueo empresarial ante la crisis económica actual. Tampoco es noticia. Es lo cotidiano en Oaxaca y nos seguirán aburriendo durante algún tiempo más. Al menos, hasta que una nueva visión de la realidad oaxaqueña se apodere de la imaginación, la política, la economía social y la administración estatal.

29 de junio de 2009

TRIUNFO ANTICIPADO

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 29 de junio de 2009.

En unos días más, concluirá la campaña electoral federal con los resultados más anticipados en los últimos años: una cómoda mayoría priista y, en su alianza con el PVEM, mayoría absoluta. En la entidad, el partidazo barrera a la oposición y mantendrá el carro completo: sus 11 candidatos irán a levantar la mano en la sede de San Lázaro y se les agregarán dos plurinominales más, su presidente estatal, Jorge Franco y Narcedalia Ramírez Pineda. De último momento, “rayando el caballo” y solo para renunciar en los primeros días, podría llegar la secretaria general estatal; el verdadero candidato es Miguel Ángel Ortega Habib, un arquitecto metido a fuerzas como contador del estado.

Siempre he insistido que estos resultados adelantados no implican necesariamente que el PRI gane, sino solo la derrota de sus opositores. En realidad, al menos en el estado de Oaxaca, el PRI no existe como partido político. Como en las viejas épocas, sigue siendo la Secretaría de Acción Electoral de la estructura gubernamental. Su fuerza radica en la estructura clientelar del gobierno estatal y en la inercia ideológica de la población campesina, aquella que vive aún en las zonas rurales y la que se traslada recientemente a las colonias populares de la ciudades. Esto implica que, mientras el gobierno estatal siga siendo priista, el PRI seguirá siendo el partido mayoritario en la entidad. Para lograr su derrota, se requerirá una mayúscula fractura en su interior –como la que le anunció Murat al presidente Zedillo, si no alcanzaba la candidatura en 1998- o, de plano, la abierta traición del gobernante en turno –como la que le propinó Zedillo al PRI nacional en 2000.

En el estado, el PRI no gana, la oposición lo deja ganar. El “caballo de hacienda” priista se basa en la ruptura y el conflicto entre las tribus perredistas. Lo mismo entre Lenin López y Amador Jara, que de ellos con Salomón Jara, o de todos contra los Arce-Círigo y contra todas las demás cabezas locales de grupos. El PRD oaxaqueño no es un partido, sino una confederación de intereses que luchan por sus intereses particulares, incluyendo a sus familiares, “novias” y amigos.

La derrota también se basa en la ineptitud, la ignorancia y el abandono de los panistas. Especialmente de aquellos que cobran suculentos sueldos en las delegaciones federales y no se aplican para mejorar la suerte de su partido. En el estado, tampoco el PAN existe como partido político. Hay, sí, un agregado de intereses individuales que buscan empleos federales y otro agregado que busca cargos políticos en la estructura política estatal, pero ninguno de ellos hace algo por el PAN. Quienes lo podrían hacer, porque cuentan con recursos y personal suficiente son los delegados federales, desgraciadamente, para el PAN, parece que los escogen por sus pocas luces intelectuales y su escasa audacia personal.

Ninguno de los delegados federales ha encontrado el hilo conductor que vincule recursos federales a pasto, con la integración de redes partidistas; ni han podido convertir apoyos económicos en votos seguros a boca de urna electoral. La razón es clara: para lograrlo hace falta inteligencia y dedicación política. Pero, cuál de estas dos cualidades tiene, por ejemplo, Edgar Guzmán Corral, delegado de la Sagarpa, quien está dedicado a sus negocios personales y a la vida alegre de funcionario público federal, antes que pensar en un fantasmagórico triunfo partidista. Ni que decir de Uberto Aldaz, el delegado de Sedesol que ha dejado en manos de sus subordinados la operatividad de su dependencia y él vive en el iluso sueño de una futura candidatura al gobierno estatal, cuando otro serrano –apadrinado por Diódoro Carrasco- le está ganando la delantera. De los demás delegados ni qué decir: con trabajo los conocen sus secretarias, ¿cómo pedir que los conozcan los posibles votantes oaxaqueños? Ése es el drama panista oaxaqueño. Tienen lana, pero no tienen operadores. Ahí está la razón de su derrota anticipada.

Por eso insisto en que no gana el PRI, sino pierde la oposición. Pareciera lo mismo, pero no es igual. Esta pequeña diferencia tiene mucha importancia para el futuro mediato.

26 de junio de 2009

DESPLOME ECONÓMICO

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ.

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 26 de junio de 2009.

Por si alguna duda hubiera de las falsedades de los empresarios y sus representantes, ayer, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la misma que dirige José Ángel Gurría, anunció el peor desplome de la economía mexicana. En 2009, el Producto Interno Bruto nacional decrecerá -8%, su mayor contracción en 78 años, más fuerte aún que aquellos aciagos días cuando Zedillo y su Secretario de Hacienda hicieron pedazos las finanzas públicas, para decrecer un -6.2% en 1995 (Jornada, 25/06/2009).

Lo interesante del caso, es la observación de la OCDE sobre la modestia del paquete de estímulos fiscales diseñado por el gobierno mexicano para hacer frente a la recesión. En otras palabras, para la OCDE, el gobierno federal no fue capaz de establecer una política económica adecuada para enfrentar con éxito la famosa “crisis que vino de fuera”, la misma que ha dejado en el desempleo a 2.4 millones de personas, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Por cierto, según los reportes de la misma OCDE, una caída similar del PIB sólo se observó en 1931, cuando el desplome de la economía fue de 9.2 por ciento. Como muchos de los lectores recordarán, la caída de ese año fue el resultado del “jueves negro” en Estados Unidos, el famoso “crack” de ese año. Desde entonces, ya sabíamos que cuando Estados Unidos estornuda, a México le da pulmonía ¿Por qué entonces el secretario Carterns se burló del sentido común anunciándonos un simple “catarrito”, cuando a Estados Unidos se le anunciaba neumonía?

Una de mis primeras respuestas es la incapacidad teórica y administrativa de quienes dirigen a este país. Luis Echeverría era un burócrata, abogado, que pensó poder dirigir la economía nacional como se dirigía la cocina de su casa. José López Portillo era un novel escritor –y abogado- ahogado en el mito petrolero. Ernesto Zedillo era un econometrista que se soñó teórico de la economía; era como poner a un recién egresado de contaduría a superar el álgebra de Boole, sólo porque su carrera profesional se refiere a los números, que no a las matemáticas. Lo mismo pasa con Felipe Calderón: un abogado dedicado a jugar a soldados y policías –un juego más cercano a las truculencias legales-, cuando de pronto le cae el “coco” de la crisis económica. El resultado ya lo conocemos: una verdadera catástrofe nacional.

El problema principal es que, desde la llegada de los neoliberales al poder, con Miguel de la Madrid, los gobiernos federales se han dedicado a desmantelar la estructura productiva nacional. Sin bases reales para el crecimiento económico, México es un cascarón sujeto a los vaivenes de la economía internacional. Eso lo previeron los gobiernos posrevolucionarios, de Cárdenas hacia delante; por eso impulsaron la famosa política de sustitución de importaciones, que generó el “milagro económico mexicano”. Era cuando la economía la manejaban quienes sabían y también creían en México. El error comenzó cuando la economía la comenzaron manejar los improvisados y quienes se formaron en las universidades de Estados Unidos. Esos que creen que ir como moscas en el techo del tren económico norteamericano, es dirigir la economía nacional.

Para nuestra fortuna, México es más grande que cualquier intento por despedazar la nación. Nuestra historia es la muestra palpable de esa grandeza mexicana. Pero, también, es cierto que hacen falta muchos más cerros de La Campana, para detener el juego perenne de la traición nacional.

22 de junio de 2009

FIN DE FIESTA MAGISTERIAL

FELIPE MARTÍNEZ LÓPEZ

Publicado en el periódico Tiempo, de Oaxaca, Oax., el 22 de junio de 2009.

Oaxaca está saliendo de uno más de los conflictos magisteriales a los que estamos tan acostumbrados. Cierto que generaron muchas inconformidades, pero también es evidente la falta de visión estratégica de este liderazgo magisterial. Para los vividores del desorden político, el problema estriba en que, en esta ocasión, la fiesta de la guelaguetza está precedida por el momento de la elección federal del 5 de julio. Ni al gobierno federal, ni al gobierno estatal, le conviene que el asunto magisterial se alargue o se agudice en esa fecha.

Todas las negociaciones y los avances alcanzados hasta ahora, han sido con la mirada puesta en alcanzar el objetivo de tener un tranquilo proceso electoral para legitimar las elecciones. Eso lo sabían los dirigentes sindicales y todas sus baterías estuvieron enfocadas en alcanzar la mayor cantidad de recursos posibles, para sus llamadas demandas sociales. Todo lo demás fue parte de la parafernalia publicitaria, que los dirigentes necesitan esgrimir para justificar sus cargos y responsabilidades, demostrar su capacidad de movilización y mantener al gobierno estatal en el centro de la atención mediática nacional, caracterizándolo como un gobierno medroso e incapaz. A decir verdad, lograron todos sus objetivos.

El único problema de la dirigencia magisterial fue la imprevisible explosión de la camioneta de los fuegos pirotécnicos. Ese inesperado acto manchó de sangre su tan esperado tercer aniversario del fallido desalojo del plantón magisterial en el zócalo capitalino. Para su desgracia, no tuvieron a un mártir, sino solo fue la demostración palpable de su desorganización y su pequeñez como líderes de masas.

El hecho demostró también otras dos cuestiones. Primero, la incapacidad del área de comunicación social del gobierno estatal para deslindar rápidamente a las autoridades de un hecho que evidentemente no había sido provocado por ninguna instancia gubernamental. La indecisión y la falta de controles administrativos en esa área gubernamental les impidió actuar con la rapidez y la contundencia que un acto como éste exige, para impedir que la suspicacia y las dudas comenzaran a llenar los espacios mediáticos de los diarios y las televisoras con sede en el Distrito Federal.

En segundo lugar, también nos demostró la paranoia en la que viven los líderes magisteriales. El accidente fue generado por su irresponsabilidad y falta de previsión para manejar explosivos. Eso era evidente desde un principio, sin embargo, casi de inmediato, el liderazgo magisterial sembró la duda sobre la participación del gobierno estatal en el lamentable suceso, dando pie para que los medios impresos y televisivos, tan interesados en denostar al gobierno estatal, tomarán el cabo y generarán la idea de la mano gubernamental en la irresponsable e inesperada explosión, con su secuela de muerte y heridos.

Por otra parte, es evidente la presencia de un sector incontrolado y radicalizado, no en el aspecto ideológico, sino en la cuestión práctica, que se le está escapando de las manos al liderazgo magisterial, para entrar en las peligrosas sendas de los provocadores utilizados por los grupos periféricos de la guerrilla, pero también por los intereses económicos de los grupos de presión, tanto comerciales como políticos, que negocian en cuestiones tan minúsculas como los puestos del comercio informal o las dádivas extraoficiales de la Secretaría General de Gobierno. El “Alebrije” y su pequeño grupo de acelerados se están convirtiendo rápidamente en un factor de desgaste para el movimiento magisterial y en el foco que puede generar la fractura institucional con el gobierno federal. Ése es un riesgo que también le ha bajado presión a las movilizaciones magisteriales de este año.

Lo que sigue, de ahora en adelante, serán solamente las negociaciones por meras cuestiones pragmáticas de dádivas y concesiones entre el gobierno estatal y el magisterio. Tiene razón el gobernador Ulises Ruiz Ortiz. Este asunto ya está cocinado. En la práctica, Santiago Chepi demostró que es más afecto a los “chelines”, que a la revolución socialista proclamada ingenuamente en el 2006.